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El contrato de edición literaria

El contrato de Edición Literaria

El Renacimiento, especialmente el italiano, es una de las etapas históricas de mayor expresión artística que se ha conocido, gracias en gran medida a la institucionalización del Mecenazgo. En aquel tiempo, se llevaron a la práctica distintas formas de patronazgo para que artistas, científicos, pintores o literatos pudieran desarrollar plenamente su obra. 

El contrato de edición también encuentra su origen histórico en aquella época de esplendor artístico. Autores, como Lasso de la Vega o Rogel Vidé, señalan como precedente más remoto un contrato suscrito en el año 1567, entre B. Cellini y dos impresores florentinos (vid. “El Contrato”, de Lasso de la Vega o “Estudios Completos de Propiedad Intelectual“, de C. Rogel Vide, Madrid 2003).  

Hasta nuestros días llega el contrato de edición, como el acuerdo útil para regular la relación jurídica entre autor y editor, hasta punto tal, que se configura como contrato típico y regulado en el Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (“LPI“).

Definición

El art. 58. 1 LPI dice que “Por el contrato de edición el autor o sus derechohabientes ceden al editor, mediante compensación económica, el derecho de reproducir su obra y el de distribuirla. El editor se obliga a realizar estas operaciones por su cuenta y riesgo en las condiciones pactadas y con sujeción a lo dispuesto en esta ley.” Es por tanto el editor el artífice del conocimiento público de la obra, su difusión o distribución, constituyéndose la cesión de derechos el fundamento básico del contrato de edición. El objeto del contrato de edición no pueden ser obras futuras.

Forma y Contenido

El contrato de edición ha de suscribirse por escrito. En cuanto a la forma, la ley adopta una formula de al menos enumerar el contenido mínimo del contrato de edición. Así, el artículo 60 dispone que al menos ha de incluir:

  • Si la cesión del autor al editor tiene carácter de exclusiva.
  • Su ámbito territorial y la lengua o lenguas en las que ha de publicarse.
  • El número máximo y mínimo de ejemplares que alcanzará la edición o cada una de las que se convengan. Así como la modalidad o modalidades de la edición.
  • La forma de distribución de los ejemplares y los que se reserven al autor, a la crítica y a la promoción de la obra.
  • La remuneración del autor y el anticipo que le pueda corresponder (art.62).
  • El plazo para la puesta en circulación de los ejemplares de la única o primera edición, que no podrá exceder de dos años contados desde que el autor entregue al editor la obra en condiciones adecuadas para realizar la reproducción de la misma.
  • El plazo en que el autor deberá entregar el original de su obra al editor.

Es relevante que todos aquellos aspectos relacionados con la distribución, difusión, comunicación pública queden lo más detallados posible, para no generar dudas respecto de como ha de hacerse la distribución de la obra, igualmente resulta aconsejable regular las habituales presentaciones de la obra y los compromisos que se derivan de ellas.

Obligaciones de las partes

1 – El Editor

Sus obligaciones alcanzan a dar cumplimiento al contrato, pues además de satisfacer la remuneración del autor, ha de proceder a la explotación continua y difusión comercial de la obra, conforme a los usos habituales. Igualmente ha de proceder a distribuir la obra del modo convenido, o someter al control de tirada por el autor (art. 64 LPI).

2- El Autor

Por su parte, el autor, además de responder de la autoría y originalidad de la obra, debe entregar la obra en condiciones de ser editada y reproducida en el plazo convenido, así como corregir las pruebas de tiradas (art. 65 LPI).

El autor dispone de la facultad de modificar en lo imprescindible la obra siempre que no altere en lo sustancial ni el carácter ni la finalidad de la misma o eleve en exceso el coste de la edición, pudiendo establecer límites contractualmente.

Resolución y terminación del contrato

La resolución contractual implica una terminación anticipada del contrato de edición basada, fundamentalmente, en un incumplimiento contractual y de las obligaciones que se derivan del mismo. Sin embargo, conviene resaltar, que aun habiendo dado fiel cumplimiento a lo convenido y “previstas varias ediciones y agotada la última realizada, el editor no efectúe la siguiente edición en el plazo de un año desde que fuese requerido para ello por el autor”, se resolverá igualmente el contrato de edición.

También el art. 68 de la LPI menciona como causa de resolución, entre otras, cuando el editor haya sido declarado en concurso y no reanudase la edición en el plazo que le concediera el Juez.

Además, el contrato de edición quedará extinguido, de conformidad con lo dispuesto en el art. 69 LPI:

  • Cuando haya transcurrido el plazo pactado.
  • Si se produce la venta de la totalidad de los ejemplares, si ésta hubiera sido el destino de la edición.
  • Tras de diez años desde la cesión si la remuneración se hubiera pactado exclusivamente a tanto alzado. 
  • A los quince años de haber puesto el autor al editor en condiciones de realizar la reproducción de la obra.

Si el contrato se extingue, el editor aun dispone de 3 años para enajenar los ejemplares que le hayan quedado, aunque el autor dispone de la facultad de adquirirlos por el sesenta por ciento de su precio de venta al público, o el precio que se fije pericialmente o ejercer un derecho de tanteo sobre el precio de venta.