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Las cuentas en participación: principales características

Las cuentas en participación se ha definido tradicionalmente con imprecisión. Su indefinición técnica viene determinada por la ubicación que su regulación legal tiene en el Código de Comercio (en lo sucesivo, “CCom“), entre las compañías mercantiles y los contratos.

Es una institución jurídica antigua, cuyo origen histórico se encuentra en la Edad Media. En particular en el contrato de commenda, donde el commendator (el patrono), que entregaba dinero o bienes al comerciante, denominado tractator, para que llevara a cabo operaciones comerciales en los viajes de este, y procediendo después a repartir los beneficios obtenidos.

Con un espíritu muy similar al contrato de commenda, el arts. 239 del CCom establece que “podrán los comerciantes interesarse los unos en las operaciones de los otros, contribuyendo para ellas con la parte del capital que convinieren, y haciéndose partícipes de sus resultados prósperos o adversos en la proporción que determinen“.

Así, las cuentas en participación, en la actualidad en el tráfico mercantil, cumple una función financiera. Una de las partes, el cuentaparticipe, se interesa en el negocio de la otra parte, el gestor del negocio o empresario, contribuyendo en él, mediante la aportación de bienes, dinero o activos. No se llega a formar parte del capital social y se integra esa participación en el patrimonio del gestor quien la usará para el destino comprometido. 

Sociedad Interna

En la doctrina mercantil es predominante el sector que define a las cuentas en participación como una sociedad interna, al contar al menos con dos elementos esenciales: (i) el origen negocial y (ii) el fin común lucrativo, mediante la participación en el riesgo del negocio, ya sea mediante la asunción de la pérdida o el reparto del beneficio. 

Igualmente, la condición de comerciante o empresario de, al menos el gestor, la falta de formalismos constitutivos en cuanto que, puede constituirse verbalmente o por escrito (art. 241 CCom) o la ausencia de publicidad de la participación del cuenta participe en el negocio son características que permiten defender el carácter interno de este tipo legal de sociedad. 

Sin embargo, esas características pueden resultar atractivas para los cuentaparticipes pues permiten mantenerles en el anonimato de su inversión, desde que su papel en las cuentas en participación es participar de los beneficios o pérdidas y recibir la rendición de cuentas del gestor.

Una participación carente de formalismos que permite al cuentaparticipe no inmiscuirse en la gestión del negocio y tampoco en la responsabilidad derivada del mismo, sin que las cuentas en participación tengan personalidad jurídica propia, así el art. 241 del CCom impide al gestor del negocio usar una razón comercial común a todos los participes, sin embargo, el riesgo que ha de asumir el cuentaparticipe es el propio del negocio y asumir las perdidas, los resultados adversos que se pudieran derivar del mismo.

La responsabilidad del gestor o empresario

Quien asume la responsabilidad en la gestión del negocio es el gestor (art. 241 CCom), quien está obligado a rendir cuenta justificada de su gestión a la finalización de las operaciones (art. 243 CCom), sin perjuicio que en la práctica se acuerdan obligaciones adicionales, para rendir cuenta justificada de forma periódica sin necesidad de esperar al final de las operaciones, de conformidad con el principio de diligencia del ordenado comerciante y como comúnmente se ha aceptado en la interpretación de los principios básicos contables. 

Esa responsabilidad también se extiende a las relaciones que el gestor inicie o suscriba con terceros en nombre y representación del negocio patrocinado, por lo que los terceros, quienes no necesariamente han de conocer la identidad de los cuentaparticipes solo tendrán acción contra el gestor, art. 242 CCom. A su vez, el cuentaparticipe tampoco cuenta con acción contra el tercero, salvo que el gestor les haya hecho cesión formal de sus derechos.

La terminación de las cuentas en participación

Sin una regulación específica en el Código de Comercio sobre la terminación de las cuentas en participación, se hace necesaria la aplicación de la teoría general del derecho acerca de la extinción de las relaciones jurídicas de tal naturaleza.

El principio de autonomía de la voluntad de las partes, permite que estas regulen por anticipado su relación jurídica. Sobre la terminación de la cuenta en participación, no es infrecuente que haya que acudir con posterioridad a la terminación por mutuo acuerdo que pongan fin a la misma. También que se termine por imposibilidad de cumplimiento del objeto de negocio o que este, precisamente ya se haya cumplido.

También puede resultar procedente por resolución unilateral si la duración es indefinida o incluso por muerte o incapacidad del gestor. Conviene recordar que es una fórmula jurídica antigua y que ha dado lugar a que la jurisprudencia se haya expresado en numerosas ocasiones.