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Robótica e inteligencia artificial

Robótica e Inteligencias Artificial

Conceptos como la inteligencia artificial, la robótica, machine learning, big data o blockchain están provocando una revolución digital y cada vez se encuentran más presentes en nuestras vidas.

Muchas de las películas de ciencia ficción de hace 3 o 4 décadas acertaron en sus predicciones sobre ciertas situaciones o gadgets que hoy son ya una realidad. Por ejemplo, la película "Blade Runner", del año 1982, mostraba las ahora habituales videoconferencias y la película "2001: Odisea en el espacio", del año 1968, adelantaba el uso de algunos dispositivos similares a las tablets actuales.

Sin embargo, el uso de robots en el ámbito doméstico o profesional todavía no se ha introducido en nuestra cotidianidad plenamente. Aún los coches no sobrevuelan nuestras ciudades, pero las compañías ya compiten para imponer su modelo de prototipo de vehículo, como estándar de calidad para el resto de los futuros competidores.

En este contexto de innovación tecnológica cobra especial relevancia la robótica y la Inteligencia Artificial. La Inteligencia Artificial o IA se definió originalmente por John McCarthy en 1.956, como la capacidad de una máquina para comportarse de una manera tal, que si el mismo comportamiento lo realizara un ser humano, éste sería llamado inteligente. En la actualidad son múltiples los desarrollos tecnológicos que conforman la IA tales como el aprendizaje automático (machine learning), la visión y audición artificial, el procesamiento del lenguaje natural (natural language processing) ... Estos desarrollos tecnológicos tienen múltiples aplicaciones como por ejemplo el reconocimiento de voz, la conducción de vehículos autónomos o la sofisticación de los robots y, progresivamente, tendrán una mayor presencia en nuestras rutinas.

Alta expectativa de crecimiento

La expectativa de crecimiento de la robótica, se sitúa en un crecimiento próximo al 60% para el mercado de los robots asistenciales, durante el periodo 2016-2023, pudiendo generar un volumen de negocio próximo a los 7 billones de dólares en 2025. En cuanto al mercado de la inteligencia artificial aplicada a la salud, su expectativa de crecimiento se sitúa en un crecimiento próximo al 45,1%, en el periodo de 2017-2025 (Fuente: Research & Markets). Estos datos evidencian que tendrá lugar un proceso de cambio en los comportamientos y en la forma de interactuar de empresas e individuos para adaptarse a la inteligencia artificial, con un alto ritmo de crecimiento, el cual debe ser observado en detalle.

El desarrollo de la IA supone un reto extraordinario a escala mundial, no sólo por la necesaria adaptación de la sociedad al uso de dicha tecnología y por la proliferación de productos derivados de su utilización, sino también, por el enfoque regulatorio a adoptar por los distintos países y las organizaciones internacionales ante las controversias que suscita la intervención de la IA en el tráfico jurídico. A día de hoy, la respuesta legal a la IA ha sido escasa, quizás debido al carácter controvertido de sus implicaciones.

Como escenificación de lo anterior, el pasado verano surgió un debate público entre dos de los referentes de la era digital, Mark Zuckerberg, principal accionista de Facebook y Elon Musk, fundador de Tesla Motors, quien recientemente lanzó al espacio el cohete más potente del mundo. M. Zuckerberg sostiene que la IA no debe ser regulada pues entorpecería su propio desarrollo y evolución, mientras que E. Musk reconoce la peligrosidad de la IA no regulada y la utilización que de ella puede hacerse, por lo que es preciso que se regule acertadamente.

Esfuerzos institucionales para regular la IA

No obstante lo anterior, reconocemos el impulso reciente que se está llevando a cabo desde distintas instituciones para poder dar respuesta y efectuar un análisis en detalle de esta nueva realidad, que necesita una respuesta legal ponderada. Por ejemplo, el día 9 de marzo de 2018, la Comisión Europea anunció la creación de una Comisión de Expertos en "Ética e Inteligencia Artificial". La Comisión manifiesta en el comunicado hecho público, que el grupo de expertos tendrá como misión redactar unas directrices en base a aspectos como "justicia, seguridad y transparencia, el futuro del empleo, la democracia y, con más amplitud, su impacto en la aplicación de la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE", (haz clic aquí para leer el comunicado oficial).

Con carácter previo, el pasado 16 de febrero de 2017, el Parlamento Europeo emitió una resolución con recomendaciones dirigidas a la Comisión destinadas a impulsar disposiciones de derecho civil reguladoras de la robótica, (haz clic aquí para acceder a la resolución del Parlamento Europeo).

El derecho de la Inteligencia Artificial

Ante la falta de una regulación específica de la IA, la solución de posibles conflictos que puedan surgir se debe fundamentar en la actualidad en las normas jurídicas ya existentes. La potencial problemática que se puede derivar de la proliferación de la IA es amplia, como por ejemplo la responsabilidad por los daños producidos por la utilización de productos dotados de inteligencia artificial, como los robots, drones, etc., o la posibilidad de que los robots, por ejemplo, puedan dotarse de personalidad jurídica propia y, por ende, intervenir en el tráfico jurídico con garantías y derechos. Hoy, por ejemplo, se está debatiendo la posibilidad de dotar a los robots de lo que se denomina  provisionalmente como "personalidad electrónica".

El acervo legal actual de la que será una disciplina jurídica futura aún es escaso, sin perjuicio del esfuerzo realizado en la regulación del Big Data, en materia de protección de datos. No obstante, es previsible que el Derecho de la inteligencia artificial se configure progresivamente en los próximos años y, para ello, se deberá hacer un importante esfuerzo creativo. Sin duda es un reto apasionante el que tendremos por delante en la próxima década.